
Restaurantes
Viernes, 21:30, sala llena: el teléfono suena y nadie puede cogerlo. Esa mesa de 120 € acaba cenando en el restaurante de enfrente.
→El agente coge la llamada, apunta la mesa y la deja en tu calendario.




Digalia contesta, agenda y confirma por ti — las 24 horas.
Tus clientes llaman cuando estás ocupado. Y el que no reserva contigo, reserva en otro sitio.
Empieza ahora — funcionando en 72 horasEscucha una llamada real — 30 segundos
24/7 · 365 días
atendiendo
Respuesta
en segundos
Cada reserva
en tu calendario al instante
Escucha al agente
Demostración con un negocio de ejemplo.
Restaurante La Plaza
Llamada de demostración
Pulsa play para escuchar la llamada y ver la conversación.

Viernes, 21:30, sala llena: el teléfono suena y nadie puede cogerlo. Esa mesa de 120 € acaba cenando en el restaurante de enfrente.
→El agente coge la llamada, apunta la mesa y la deja en tu calendario.

Con las manos en una clienta no se contesta. La que quería cita para el sábado ya la tiene — en otro salón.
→El agente responde al segundo y agenda la cita sin interrumpirte.

Cada primera visita que no coge cita vale cientos de euros. Y las citas sin confirmar dejan el sillón vacío.
→El agente atiende, agenda y confirma cada cita.

En el juzgado o en reunión, el cliente que llama y no obtiene respuesta contrata al siguiente despacho de la lista.
→El agente atiende, agenda la consulta y te pasa los datos — con total confidencialidad.

La solución
Contesta cada llamada de tu negocio, 24 horas, 7 días — y agenda cada cita en tu calendario.
Cómo funciona
Dos minutos. Nos cuentas qué negocio tienes y te llamamos en minutos.
Configuramos horarios, servicios, preguntas habituales y tu calendario. Tú no tocas nada.
Tu negocio contesta todas las llamadas y agenda solo, aunque todo el equipo esté ocupado.
El día a día
“Viernes, 21:40. Servicio a tope. El agente cogió 4 llamadas y apuntó 3 mesas.”
“Domingo, 23:15. Local cerrado. Entró una petición de grupo de 12 por teléfono: quedó registrada y el lunes se confirmó.”
“Una clienta llamó a las 23:47 pidiendo cita de uñas: confirmada en 8 segundos.”
“Martes, 10:00. Dos citas canceladas la víspera: los huecos se liberaron y se volvieron a ocupar.”
“Martes, 9:30. Una llamada preguntando por un hueco esta semana: el agente ofreció tres opciones y la cita quedó puesta.”
“Sábado, 14:00. Tres llamadas seguidas mientras servíamos. Las tres quedaron como reservas, no perdidas.”
“Miércoles, 22:00. Consulta cerrada. Una llamada pidiendo primera visita: registrada, y a primera hora lo teníamos en agenda.”
“Jueves, 13:50. Alguien preguntaba por mesa para celíacos. El agente lo apuntó en la reserva para que cocina lo supiera.”
“Viernes, 19:30. A tope en sala. El agente cogió cinco llamadas y ninguna se quedó sin contestar.”
“Sábado. Tres pacientes no confirmaron su cita del lunes: el sistema los avisó y dos acabaron viniendo.”
“Festivo, todo lleno. El agente siguió cogiendo peticiones y las puso en lista de espera por si alguien cancelaba.”
“Domingo tarde, cerrado. Una clienta nueva pidió información de tratamientos: el agente la atendió y la citó para el martes.”
“Viernes, 21:40. Servicio a tope. El agente cogió 4 llamadas y apuntó 3 mesas.”
“Domingo, 23:15. Local cerrado. Entró una petición de grupo de 12 por teléfono: quedó registrada y el lunes se confirmó.”
“Una clienta llamó a las 23:47 pidiendo cita de uñas: confirmada en 8 segundos.”
“Martes, 10:00. Dos citas canceladas la víspera: los huecos se liberaron y se volvieron a ocupar.”
“Martes, 9:30. Una llamada preguntando por un hueco esta semana: el agente ofreció tres opciones y la cita quedó puesta.”
“Sábado, 14:00. Tres llamadas seguidas mientras servíamos. Las tres quedaron como reservas, no perdidas.”
“Miércoles, 22:00. Consulta cerrada. Una llamada pidiendo primera visita: registrada, y a primera hora lo teníamos en agenda.”
“Jueves, 13:50. Alguien preguntaba por mesa para celíacos. El agente lo apuntó en la reserva para que cocina lo supiera.”
“Viernes, 19:30. A tope en sala. El agente cogió cinco llamadas y ninguna se quedó sin contestar.”
“Sábado. Tres pacientes no confirmaron su cita del lunes: el sistema los avisó y dos acabaron viniendo.”
“Festivo, todo lleno. El agente siguió cogiendo peticiones y las puso en lista de espera por si alguien cancelaba.”
“Domingo tarde, cerrado. Una clienta nueva pidió información de tratamientos: el agente la atendió y la citó para el martes.”
La cuenta
Cada llamada sin atender es un cliente que reserva en otro sitio. Multiplícalo por las que pierdes al mes.
Esa es la facturación que hoy se te escapa. Con unas pocas reservas al mes, el servicio queda cubierto.

Calculadora
2000 €
facturación que está perdiendo al mes
El impacto real
Las llamadas de las horas punta se convierten en reservas.
Las llamadas de después del cierre se contestan al momento.
Los huecos por cancelaciones se liberan a tiempo.
Cada cliente recibe confirmación y seguimiento: vuelve más y falla menos.
Configuramos horarios, servicios y respuestas uno por uno, para tu negocio. Por eso trabajamos con un número limitado de altas cada mes.
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